viernes, 30 de julio de 2010

Evangelio Diario: Julio 27

Lucas 4:38-44
 
Jesús salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba enferma, con mucha fiebre, y rogaron por ella a Jesús. Jesús se inclinó sobre ella y reprendió a la fiebre, y la fiebre se le quitó. Al momento, ella se levantó y comenzó a atenderlos.
 
Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diferentes enfermedades los llevaron a Jesús; y él puso las manos sobre cada uno de ellos, y los sanó. De muchos enfermos también salieron demonios, que gritaban: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Pero Jesús reprendía a los demonios y no los dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.
 
Al amanecer, Jesús salió fuera de la ciudad, a un lugar solitario. Pero la gente lo buscó, y llegaron a donde él estaba. Querían detenerlo, para que no se fuera, pero Jesús les dijo: También tengo que anunciar la buena noticia del reino de Dios a los otros pueblos, porque para esto fui enviado. Así iba Jesús anunciando el mensaje en las sinagogas del país de los judíos.
 
 
Los versículos de la Biblia citados, son de la versión: Dios Habla Hoy.
 
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