lunes, 5 de septiembre de 2011

La Verdadera Amistad

Estuve hospitalizada y no tenia con quien dejar a mi hijo pequeño y una amiga me dijo que ella quería ayudarme con mi hijo y con la casa y cuando regresé de la clínica se quedó conmigo ayudándome hasta que me recupere. Esa amiga fue un tremendo apoyo.


No importa cuales sean los problemas de nuestros amigos, físicos, económicos o emocionales, tenemos la responsabilidad de ayudarlos. Todo comienza con nuestra compañía y palabras de apoyo, pero es nuestra obligación cristiana ir más allá y hacer por ellos lo que no pueden hacer por sí mismos.


Tristemente,  el ejército cristiano es el único en el mundo que abandona a sus heridos en el campo de batalla, porque nos han capacitado muy bien para dar palabras de apoyo, pero no para hacer lo que se necesita. Esto no es más que el reflejo del pobre compromiso que tenemos los unos con los otros. Muchas veces nuestros amigos y hermanos necesitan de un socorro más visible y práctico.


Esta actitud es posible cuando valoramos profundamente a los que están a nuestro alrededor, porque los vemos, con los ojos de nuestro Padre celestial que nos ama a todos. Clamemos al Señor para que nos dé esta clase de pasión por los demás.


Para valorar, amar y servir a tu prójimo, necesitas verlo con los ojos de amor de Dios. Pídele a Dios que te de Sus Ojos de Amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario