Hice una reunión en mi casa con unos amigos y al final de la reunión la casa quedo muy sucia y pensé en trabajo que tendría para limpiar la casa. Sin embargo, varios de los invitados se quedaros para ayudar y entre todos limpiamos la casa muy rápido, porque cada una puso su granito de arena.
¿Has visto el fuego? Hay brasas que se separan del montón y pierden su fuerza, y tiende a apagarse. Sin embargo, al colocarla de nuevo vuelve a tomar fuerza y recobra su incandescencia. Así somos las personas. Brillamos más y somos más fuertes juntos que separados. Cuando nos separamos del grupo, perdemos fuerza, nos debilitamos y nuestra llama se apaga, porque Dios nos creó para vivir en grupos.
Esto funciona en el ámbito de las relaciones personales y se cumple en la familia, la comunidad, el trabajo, la iglesia y en cualquier grupo que participemos.
Dios te creó para vivir en grupo, no solo. Junto a tu familia, amigos, compañeros e iglesia, eres más fuerte y estás equipado para triunfar.
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