Juliana es madre soltera y asumió tantas responsabilidades, que se enfermo. Por eso tomó la decisión de organizar su vida, equilibrando sus actividades personales, familiares y profesionales. Juliana ahora tiene equilibrio en la agenda de su vida.
Tus necesidades, responsabilidades, deberes y derechos, pueden agruparse dentro de estas categorías:
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Tu vida espiritual y tu relación personal con Dios.
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Tu salud física, mental y emocional.
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Tu cónyuge, hijos y el resto de tu familia.
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Tu trabajo, tu carrera profesional y tus finanzas personales.
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Tus amigos y tu relación con la comunidad en general.
Obviamente los cinco grupos requieren de diferentes dedicaciones de tiempos y esfuerzos, pero el equilibrio se nota en los resultados: ¿Tienes amigos? ¿compartes con tus vecinos? ¿Participas en alguna actividad comunitaria? ¿Cómo están tu carrera profesional y tus finanzas personales? ¿Dedicas tiempo a tu familia? ¿Cuidas tu salud? ¿Es Dios el centro de tu vida?
Este tipo de equilibrio no es fácil y los factores que debemos tomar en cuenta para lograrlo son:
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No te compares con otras personas.
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Para asignar prioridades escucha a tu corazón.
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Vive el presente.
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No trates de lograr la perfección.
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No huyas de los riesgos. Las buenas metas tienen riesgos implícitos.
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Has del amor una meta de vida.
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Disfruta donde estás y ten paciencia para llegar a donde quieres.
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Busca nuevos conocimientos.
Tu equilibrio personal depende de las decisiones que tomes y necesita mucha disciplina, pero comienza con tu relación personal con Dios.
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