¿Te has enamorado? O el concepto de enamorarse, pasó de moda y es cursi. Las estadísticas dicen que aumenta el número de personas que no se casan, crece la edad promedio en que las personas se casan y más del 50% de las parejas que se casan, terminan divorciándose.
¿Se murió el amor? Ya no crees en la idea de la pareja ideal y si te casas, cuando comienzan los problemas, tu primer pensamiento es: ¡me divorcio! Has perdido el concepto de pareja.
Una relación de pareja no se basa en la atracción física y sexual, en la conveniencia económica o el potencial profesional. Una buena relación de pareja se basa en la amistad.
La amistad es un afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. Por lo tanto, las parejas deben cultivar la amistad, dispuestos a conversar, escuchar, comprender, apoyar, valorar, respetar y perdonar, como hacen los amigos y aceptando que no somos perfectos, sino que tenemos fortalezas y debilidades.
La amistad es incondicional y para siempre y las parejas basadas en la amistad, son incondicionales y para siempre. El divorcio nunca será la opción.
La amistad y el amor se basan en principios cristianos de tratar como te gusta que te traten y amar a otros como te amas a ti mismo. Entrégale a Jesús tu relación de pareja y tendrás una relación para toda la vida.
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