La Madre Teresa de Calcuta dijo una vez: No estoy completamente segura de cómo será el cielo, pero sí sé que cuando muramos y llegue la hora de que Dios nos juzgue, él no preguntará, ¿Cuántas cosas buenas has hecho en tu vida?, más bien creo que él nos preguntará, ¿Cuánto amor pusiste en todo lo que hiciste?
No pienses que el amor, para ser genuino, tiene que ser extraordinario. Lo que necesitamos es amar sin cansarnos, porque en esta vida quizá no podemos hacer grandes cosas, pero si podemos hacer todas las cosas pequeñas, con mucho amor.
El secreto de esta vida está en el amor, porque lo material no es suficiente. El dinero se puede conseguir, pero las personas, más que nuestro dinero, necesitan sentir el amor de nuestros corazones. Por lo tanto, derrama tu amor en todas las personas que puedas.
El verdadero amor es paciente, bondadoso, humilde, generoso, amable, desprendido, alegre, fiel y esperanzado. No se enoja, siempre perdona, dice de la verdad, apoya a las personas y sobre todo, nunca juzga. Cuando juzgas a las personas pierdes la capacidad de amarlas. Por eso, cuando realmente sientes amor por las personas, dejas de juzgarlas.
Jesús dijo: Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos. Por lo tanto, hablemos menos y hagamos más. Prediquemos menos y amemos más. Amemos siempre a nuestro prójimo y será suficiente.
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