¿Te gusta ganar o empatar? ¿Es posible ganar empatando? Pues eso es lo que haces cuando usas la venganza.. Con la venganza buscas obtener satisfacción, tomando la justicia en tus manos, porque juzgas a alguien y llevas a cabo la sentencia tu mismo. Una vez ejecutada tu venganza, la otra parte puede a su vez intentar tomar también acciones de venganza, repitiendo el ciclo, que puede llegar a ser un ciclo sin fin.
Así se comienzan las guerras, entre personas, familias, comunidades, y hasta países.
Jesús te ordenó: No enojarte, no insultar, no injuriar, no resistirte al que te haga algún mal, poner la otra mejilla, dar lo que te pidan, amar a tus enemigos y ponerte de acuerdo y en paz con tus hermanos. En el plan maestro de nuestro Padre, sólo Él puede juzgar lo que está bien y lo que está mal, sólo Él puede dictar y ejecutar la sentencia. ¿Por qué? Porque con la venganza nunca ganas y te enfermas.
¿Estás atrapados dentro de un ciclo de venganza? Jesús habló claramente contra la venganza y te enseñó como romper su terrible ciclo con amor, perdón, humildad y dominio propio, que siempre logran la paz, amando igualmente a quienes te aman y a quienes te odian, a tus amigos y a tus enemigos.
Jesús quiere que derrotes el mal, haciendo el bien. ¡Difícil! ¿Verdad? Sin embargo, eso es lo que significa: Seguir a Jesús.
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