miércoles, 20 de abril de 2011

¡Bota La Carga!

Una vez escuche la historia de un campesino que llevaba un pesado bulto al hombro y mientras caminaba, el chofer de una camioneta, se compadeció y le ofreció llevarlo. El campesino aceptó y se subió a la parte trasera de la camioneta. Al rato, el chofer de la camioneta se sorprendió, al ver por el retrovisor al campesino, parado en la parte trasera de la camioneta, con la carga al hombro. Aceptó la ayuda pero no descansó de su carga.


Parece un chiste pero es una historia muy ilustrativa de la naturaleza humana. Estás cargado y aunque te ofrecen ayuda, no descansas de tus cargas, porque se han vuelto parte de ti. Hablamos aquí de las cargas emocionales, que nos dejan el alma cansada y nos impiden avanzar hacia nuestras metas. Tienes que soltar esas cargas, pero estás acostumbrado a ellas y sigues tu camino cargándolas.


Tus cargas pueden ser: dolor, angustia, depresión, miedo, soledad, odio, tristeza, desesperanza, resentimiento o pesimismo. Y ellas te agotan y finalmente te paralizan. ¡Tienes que botar esas cargas!


Jesús dijo: Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar. Aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso. O sea que, para dejar las cargas necesitamos aprender a ser pacientes y humildes.


Acércate a Jesús, aprende de su paciencia y humildad. Si lo haces, descansarás de tus cargas.

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