¿Recordamos nuestros comienzos? ¿Recordamos nuestro pasado? ¿Recordamos el sufrimiento, el dolor, la tristeza, el descontrol, la desesperanza, el rechazo, la debilidad, el fracaso? ¿Recordamos como vivíamos? ¿Nos asombramos? ¿Nos parece imposible? ¿Podemos ver la brecha que hemos avanzado? ¿Visitamos con frecuencia el baúl de los recuerdos? ¿Están aún vivas las imágenes de dónde venimos?
En algún momento clamamos a Nuestro Señor y Él, en su infinita misericordia, nos ayudó a salir adelante, a quitar el sufrimiento, el dolor, la tristeza, el descontrol, la desesperanza, el rechazo, la debilidad y el fracaso. Nos superamos, crecimos, desarrollamos y prosperamos. Largos años de estudio, trabajo, luchas, batallas, escaladas, capacitación, entrenamiento, trato, ajustes, liberación, sanidad, limpieza, organización, planificación, perseverancia, dedicación, resistencia, voluntad y marchas forzadas, pero lo logramos. Logramos el éxito. Triunfamos.
Cuando estemos volando en nuevas alturas y las cosas vayan bien, no olvidemos de dónde venimos y de donde nos sacó El Señor. No nos separemos de nuestro Padre celestial, que nos ayudó y nos permitió salir adelante. Cuando la autosuficiencia quiera embargarnos, es conveniente volver atrás las páginas de nuestra historia, regresar con nuestra mente a nuestro pasado y recordar el sitio de dónde venimos. Hurgar en el viejo álbum de nuestra vida anterior, cuando no éramos nada y evaluar de dónde nos sacó Jesucristo.
Es tiempo recordar, reconocer de donde viene nuestro éxito, como se concretó nuestra victoria y como llegamos a este lugar de triunfo. Es tiempo de volver a Dios. Hoy es el día. Para hacerlo, repitamos esta sencilla oración: Señor Jesucristo, reconozco que estoy alejado de ti. He sido ingrato contigo, pese a lo mucho que me has dado. Reconozco que te necesito. Toma de nuevo el control de mi vida y haz de mí la persona que tú quieres que yo sea. Amén.
Cuando se lo permitimos, El Señor siempre nos abre las puertas a una nueva vida.
2 Reyes 17:37-39
Además cumplan fielmente las leyes y decretos, y la enseñanza y mandamientos que les he dado por escrito, y no rindan culto a otros dioses. No olviden la alianza que he hecho con ustedes, ni rindan culto a otros dioses, sino solo a mí, el Señor su Dios, y yo los libraré del dominio de sus enemigos.
1 Crónicas 16:11-12
Recurran al Señor, y a su poder; recurran al Señor en todo tiempo. Recuerden sus obras grandes y maravillosas, y los decretos que ha pronunciado.
Salmos 18:19
Me sacó a la libertad; ¡me salvó porque me amaba!
Salmos 25:15
Siempre dirijo mis ojos al Señor, porque él me libra de todo peligro.
Salmos 45:17
Yo haré que tu nombre se recuerde en cada nueva generación, y que los pueblos te alaben por siempre.
Salmos 63:6
Por las noches, ya acostado, te recuerdo y pienso en ti.
Isaías 44:21
Israel, pueblo de Jacob, recuerda que tú eres mi siervo; tú eres mi siervo, pues yo te formé. Israel, no te olvides de mí.
Isaías 46:9
Recuerden lo que ha pasado desde tiempos antiguos. Yo soy Dios, y no hay otro; soy Dios, y no hay nadie igual a mí.
Jeremías 50:5
Preguntarán por el camino de Sión, y hacia allá irán, diciendo: Vayamos al Señor, y unámonos con él en una alianza eterna, que no se olvide nunca.
Los versículos de la Biblia citados, son de la versión: Dios Habla Hoy.
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Mateo 10:8b
Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo.
1 Pedro 4:10
Como buenos administradores de los diferentes dones de Dios, cada uno de ustedes sirva a los demás según lo que haya recibido.
2 Juan 1:8
Tengan ustedes cuidado, para no perder el resultado de nuestro trabajo, sino recibir su recompensa completa.
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