domingo, 12 de diciembre de 2010

Guardar Por Necesidad

Cuando guardamos algo, ¿Pensamos si lo vamos a necesitar? ¿Nos aseguramos de que lo necesitaremos antes de guardarlo? ¿Nos preguntamos en cuanto tiempo lo vamos a necesitar? El principio divino que observamos en la naturaleza es que nada se guarda, ni se acumula, sino que todo circula. El árbol no se guarda los frutos. Los que no son tomados de las ramas por los seres humanos o los animales, caen al suelo para fecundación o fertilización. Los ríos no guardan el agua, sino que corre libremente. Inclusive los lagos tienen entradas y salidas de agua, porque si no hay salidas, el agua no circula y se corrompe. Los depredadores cazan sólo lo que van a comer dejando libres a las presas que no necesitan. Los animales que se mantienen activos durante el invierno, guardan los alimentos que van a necesitar durante en período invernal, pero no guardan más de lo necesario. En la naturaleza, que es reflejo de nuestro Padre celestial, creador de todo lo visible e invisible, todo circula y nada se guarda, ni se acumula, si no es necesario.
 
¿Tenemos el hábito de guardar y acumular cosas, objetos, inclusive dinero, que no estamos seguros que vamos a necesitar? Sólo lo guardamos por el gusto de guardar y acumular o con la excusa de que lo guardamos por si acaso lo llegamos a necesitar. O peor aún, por el miedo de que los pudiéramos llegar a necesitar algún día y no los tuviéramos. El hecho es que guardamos cosas que tenemos tiempo sin usar y que pasan guardadas muchísimo tiempo sin que las use nadie.
 
Debemos ponernos en sintonía y en línea con los planes divinos y supremos de la creación y dejar que los bienes circulen. Limpiemos los cajones, los armarios, el garaje y todos los depósitos donde guardamos las cosas. Demos lo que ya no usamos. La actitud de guardar un montón de cosas inútiles encadena nuestra vida. No son los objetos guardados los que nos encadenan, sino el significado de la actitud que tenemos al guardar.
 
Puede ser que el tema del dinero sea mucho más susceptible para todos nosotros, pero si tenemos dinero en exceso, también aplica el principio de dejarlo circular.
 
Lucas 6:38
Den a otros, y Dios les dará a ustedes. Les dará en su bolsa una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les devolverá a ustedes.
 
Lucas 19:79
Al ver esto, todos comenzaron a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en la casa de un pecador. Zaqueo se levantó entonces y le dijo al Señor: Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de todo lo que tengo; y si le he robado algo a alguien, le devolveré cuatro veces más. Jesús le dijo: Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque este hombre también es descendiente de Abraham.
 
1 Timoteo 6:18
Mándales que hagan el bien, que se hagan ricos en buenas obras y que estén dispuestos a dar y compartir lo que tienen.
 
Hechos 20:35
Siempre les he enseñado que así se debe trabajar y ayudar a los que están en necesidad, recordando aquellas palabras del Señor Jesús: Hay más dicha en dar que en recibir.
 
 
Los versículos de la Biblia citados, son de la versión: Dios Habla Hoy.

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