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Antes de planificar la estrategia, de probar posibles cambios en la alineación titular y de revisar las fallas de la última derrota frente a Nacional, en Millonarios se cumple con un ritual que ya es habitual como preámbulo a cada partido: los jugadores se reúnen en el centro del campo, se abrazan y escuchan atentamente a un líder, que no es precisamente el director técnico, es un predicador, un consejero espiritual que los guía para buscar el milagro, conseguir por lo menos 10 de los 12 puntos que le quedan en disputa al equipo para clasificar a los cuadrangulares finales, comenzando esta tarde frente al Deportivo Pereira en El Campín "Toda la gloria es para Dios, el equipo está fortalecido espiritualmente, somos una familia y todo lo que venga será con el favor del señor", reflexiona José "el Ringo" Amaya, quien al igual que la mayoría de sus compañeros difunde la palabra de Dios en cada una de sus declaraciones, tal como se les inculca en los entrenamientos. El hombre encargado de reactivar esa fe en los jugadores de Millonarios ya vivió las alegrías y las derrotas del fútbol, es el ex jugador John Mario Ramírez, quien hace aproximadamente siete años ingresó al cristianismo. "Llevó más de cinco años tratando de llevar la palabra de Dios a Millonarios convencido de que el problema no es deportivo sino espiritual, hace unas semanas se lo propuse al profesor Páez y él aceptó y los jugadores han abierto su corazón a Jesucristo y los resultados se han visto, ya salimos del peligro del descenso, no es un amuleto, ni un agüero, es el poder del señor.", comentó con algo de satisfacción Ramírez. Precisamente, hoy es común ver a los jugadores de Millonarios con enormes escapularios colgando de sus cuellos o celebrando goles dedicados al "señor", de hecho hablan de Dios antes y después de los partidos, cuando pierden resumen la derrota como "fue voluntad del altísimo" y cuando ganan ofrecen la victoria a la "gloria de Dios". No es para menos que en Èl se encomienden antes de afrontar las cuatro finales que les restan para pensar en la clasificación. "Ahora tenemos cuatro partidos importantes y con el poder de Dios vamos a sacarlos adelante y ha recuperar la buena senda de triunfos que traíamos", dijo Yovanny Arrechea. Sin embargo, a pesar de que el técnico de Millonarios, Richard Páez, es un hombre creyente - según confirma el propio Ramírez-, él prefiere atribuirle la reacción de su equipo al trabajo de todo un semestre: "cuando llegué había mucho caos en Millonarios, y hoy vemos que el equipo ha mejorado su nivel, vamos encontrando lo que queremos y tenemos cómo pelear la clasificación, hay que sumar tres puntos", dijo un optimista y reflexivo Richard Páez. Sea por casualidad o por ley divina, desde que Millonarios asumió la fe como motor de sus objetivos el equipo ha mostrado una buena recuperación, antes de perder con Nacional había ganado cuatro partidos en línea y ese mismo registro es el que ahora necesitan para asegurarse en las finales del fútbol colombiano, un milagro por el cual se aferran con toda su fe.El equipo se aferra a su fe, para pasar a los cuadrangulares. Este domingo enfrentan al Pereira.
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