Muchas veces pensamos que no podemos hacer mucho y que frente a las circunstancias de la vida y la situación del mundo, es poco lo que podemos hacer. ¡Pero siempre hay algo que podemos hacer! No pensemos en todo lo que hay que hacer. Tampoco pensemos en lo que no podemos hacer. Concentrémonos en lo que podemos hacer, porque esa es nuestra área de influencia. No importa si nos parece que no es mucho. ¡Siempre hay algo que podemos hacer!
Lo importante es hacer lo que podemos hacer, mientras podemos hacerlo. Si gastamos mucho tiempo pensando, decidiendo si hacemos algo o no y no actuamos, es posible que cuando queramos hacer algo, ya sea muy tarde y ni siquiera podamos hacer lo que estaba a nuestro alcance.
Cuando hacemos lo que podemos en el momento en que debemos hacerlo, se ponen en marcha las fuerzas celestiales del Reino de Nuestro Señor y comienzan los milagros. Alguien más vendrá a ayudarnos a hacer lo que nosotros no pudimos hacer o el propio Señor del universo, nuestro Padre celestial se hará cargo con un milagro sobrenatural.
¿Quieres ver en acción el poder de Dios todopoderoso, nuestro Padre, Señor de señores, Rey de reyes y el creador de todo lo visible e invisible? Comienza por hacer lo que puedes tan pronto como puedes y verás el prodigioso poder del Reino de los cielos. Pero recuerda hacerlo unido a Jesús, ya que sin Jesús nada podemos hacer.
¡Pruébalo!
Marcos 8:1-10
Un día en que de nuevo se había juntado mucha gente y no tenían nada que comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: Siento compasión de esta gente, porque ya hace tres días que están aquí conmigo y no tienen nada que comer. Y si los mando sin comer a sus casas, pueden desmayarse por el camino, porque algunos han venido de lejos. Sus discípulos le contestaron: ¿Pero cómo se les puede dar de comer en un lugar como este, donde no vive nadie? Jesús les preguntó: ¿Cuántos panes tienen ustedes? Siete, contestaron ellos. Entonces mandó que la gente se sentara en el suelo, tomó en sus manos los siete panes y, habiendo dado gracias a Dios, los partió y se los iba dando a sus discípulos, para que ellos los repartieran entre la gente, y así lo hicieron. Tenían también unos cuantos pescaditos; Jesús pronunció sobre ellos la bendición, y también mandó repartirlos. Todos comieron hasta quedar satisfechos, y recogieron los pedazos sobrantes en siete canastas. Los que comieron eran cerca de cuatro mil. Luego Jesús los despidió, subió a la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.
Marcos 9:23
Jesús le dijo: ¿Cómo que: si puedes? ¡Todo es posible para el que cree!
Marcos 14:39
Jesús había ido a Betania, a casa de Simón, al que llamaban el leproso. Mientras estaba sentado a la mesa, llegó una mujer que llevaba un frasco de alabastro lleno de perfume de nardo puro, de mucho valor. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús. Algunos de los presentes se enojaron, y se dijeron unos a otros: ¿Por qué se ha desperdiciado este perfume? Podía haberse vendido por el equivalente al salario de trescientos días, para ayudar a los pobres. Y criticaban a aquella mujer. Pero Jesús dijo: Déjenla; ¿por qué la molestan? Ha hecho una obra buena conmigo. Pues a los pobres siempre los tendrán entre ustedes, y pueden hacerles bien cuando quieran; pero a mí no siempre me van a tener. Esta mujer ha hecho lo que ha podido: ha perfumado mi cuerpo de antemano para mi entierro. Les aseguro que en cualquier lugar del mundo donde se anuncie la buena noticia, se hablará también de lo que hizo esta mujer, y así será recordada.
Juan 15:1-10
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el que la cultiva. Si una de mis ramas no da uvas, la corta; pero si da uvas, la poda y la limpia, para que dé más. Ustedes ya están limpios por las palabras que les he dicho. Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes. Una rama no puede dar uvas de sí misma, si no está unida a la vid; de igual manera, ustedes no pueden dar fruto, si no permanecen unidos a mí. Yo soy la vid, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego. Si ustedes permanecen unidos a mí, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará. En esto se muestra la gloria de mi Padre, en que den mucho fruto y lleguen así a ser verdaderos discípulos míos. Yo los amo a ustedes como el Padre me ama a mí; permanezcan, pues, en el amor que les tengo. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Los versículos de la Biblia citados, son de la versión: Dios Habla Hoy.
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Mateo 10:8b
Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo.
1 Pedro 4:10
Como buenos administradores de los diferentes dones de Dios, cada uno de ustedes sirva a los demás según lo que haya recibido.
2 Juan 1:8
Tengan ustedes cuidado, para no perder el resultado de nuestro trabajo, sino recibir su recompensa completa.
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