domingo, 17 de octubre de 2010

Amor o Interés

El objetivo de las religiones es hacer obras y ofrendas y cumplir con cultos, ritos y ceremonias, todo eso con carácter obligatorio, porque es necesario para calmar la ira de los dioses o de un Ser supremo y lograr que sean favorables y protejan a sus seguidores. El concepto de las religiones es cumplir con una obligación para que en retribución recibamos favores.
 
Sin embargo, para nosotros los cristianos, es todo lo contrario. Nuestro Señor nos dio su regalo de salvación y vida eterna, sin necesidad de que nosotros hiciéramos algo. Totalmente gratis, porque nuestro Señor lo hizo por amor a nosotros. No necesitamos darle nada a El, ni ofrendarle nada, ni rendirle cultos, ritos ni ceremonias. El no nos pone obligaciones que se cumplen por interés, para recibir algo. No adoramos por interés, para recibir favores o protección. Adoramos por agradecimiento, por lo que ya hemos recibido, por todo lo que por amor Él nos ha dado.

Lo único que El Señor nos pide es tener una relación personal con nosotros. Una relación Padre-hijo. Nosotros, sus hijos, debemos comprender el significado y propósito de la relación que debemos desarrollar y mantener con nuestro Padre, que es a su vez, el Rey del universo, el Rey de todos los reyes, el Señor de todos los señores y Dios Todopoderoso. Como Padre debemos amarlo y el amor a un padre está muy relacionado con el agradecimiento y la obediencia. Y, cuando el Padre a quien amamos es el Rey del universo, el creador de todo lo invisible e invisible y el único Dios verdadero, nuestro agradecimiento y obediencia adquiere un rango muy especial.
 
Es vital que comprendamos, asimilemos y profundicemos, el concepto de la diferencia fundamental entre nuestra relación con nuestro Padre-Dios y la religión ritual e interesada de los hombres. El hombre quiere hacer y traer algo de sí mismo a Dios, pensando que Dios lo tendrá en cuenta para perdonarlo y preocuparse por él. Nosotros, los cristianos, comprendemos que primeramente Dios nos dio todo por amor, sin pedir nada a cambio. Ahora simplemente nos corresponde alabarlo y adorarlo por lo que él es y por lo que hizo. Nuestro amor, por otra parte, se expresa en agradecimiento y obediencia. Esto, si es genuino, honesto y verdadero, cambiara nuestra manera de pensar, hablar y actuar,  transformando nuestra actitud integral frente a la vida.

Santiago dijo que una fe sin obras es una fe vacía o falsa. El punto focal es que si realmente queremos ser hijos de nuestro Padre celestial, entonces, voluntariamente, lo obedeceremos y viviremos agradecidos a Él. Esto es lo que significa una verdadera conversión. Si no es así, es porque realmente no nos hemos convertido en hijos. Solo los hijos tienen los regalos del Padre. Es importante aclarar que obediencia no implica una perfección libre de errores. Obediencia es nuestra decisión de hacer lo que Papá dice y cuando lo hacemos mal, nos arrepentimos y deseamos no volver a hacerlo mal y cada vez que caemos, nos levantamos, para tratar de no caer otra vez. Como los niños.

Mateo 15:3
Jesús les preguntó: ¿Y por qué también ustedes desobedecen el mandato de Dios para seguir sus propias tradiciones?

Marcos 7:8
Porque ustedes dejan el mandato de Dios para seguir las tradiciones de los hombres.

Marcos 7:9
También les dijo: Para mantener sus propias tradiciones, ustedes pasan por alto el mandato de Dios.

Marcos 7:13
De esta manera ustedes anulan la palabra de Dios con esas tradiciones que se trasmiten unos a otros. Y hacen otras muchas cosas parecidas.

Mateo 18:2-4
Jesús llamó entonces a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: Les aseguro que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos. El más importante en el reino de los cielos es el que se humilla y se vuelve como este niño.

Mateo 19:14
Entonces Jesús dijo: Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.

Mateo 21:28-31
Jesús les preguntó: ¿Qué opinan ustedes de esto? Un hombre tenía dos hijos, y le dijo a uno de ellos: Hijo, ve hoy a trabajar a mi viñedo. El hijo le contestó: ¡No quiero ir! Pero después cambió de parecer, y fue. Luego el padre se dirigió al otro, y le dijo lo mismo. Este contestó: Sí, señor, yo iré. Pero no fue. ¿Cuál de los dos hizo lo que su padre quería? El primero, contestaron ellos. Y Jesús les dijo: Les aseguro que los que cobran impuestos para Roma, y las prostitutas, entrarán antes que ustedes en el reino de los cielos.

Lucas 11:28
Él contestó: ¡Dichosos más bien quienes escuchan lo que Dios dice, y lo obedecen!

Juan 14:15
Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.

Juan 14:21
El que recibe mis mandamientos y los obedece, demuestra que de veras me ama. Y mi Padre amará al que me ama, y yo también lo amaré y me mostraré a él.

Juan 15:10
Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

1 Juan 4:19
Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero

Juan 4:23
La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.



Los versículos de la Biblia citados, son de la versión: Dios Habla Hoy.
 
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Mateo 10:8b
Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo.
1 Pedro 4:10
Como buenos administradores de los diferentes dones de Dios, cada uno de ustedes sirva a los demás según lo que haya recibido.
2 Juan 1:8
Tengan ustedes cuidado, para no perder el resultado de nuestro trabajo, sino recibir su recompensa completa.

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