martes, 25 de mayo de 2010

¿Estás En El Ciclo o Fuera De Él?

¿Estás En El Ciclo o Fuera De Él?
 
Cuando llueve y luego sale el sol en ese ciclo perfecto que Dios ha creado, la tierra es fertilizada y alimentada, recibiendo todo lo que necesita para producir fruto. Sin embargo, como todos sabemos hay tres opciones: Que a pesar del ciclo perfecto de lluvia y sol, la tierra no produzca nada, que produzca monte, cizaña y maleza inútil o que produzca una buena cosecha. ¿De qué depende el resultado? En primer lugar depende de si se ha sembrado algo o no y de lo que se haya sembrado y en segundo lugar depende de la calidad de la tierra.
 
La pregunta es: ¿Alguien ha sembrado algo en ti? ¿Alguien te ha cuidado con suficiente lluvia y sol? ¿Eres tú una buena tierra? Veamos tu producción: ¿Nada? ¿Sólo monte, cizaña y maleza? ¿Una buena producción de frutos que sirven para alimentar a otros?
 
Debemos evaluarnos y determinar cual es nuestra situación. Dependiendo de la respuesta tenemos opciones: 1. Buscar la buena semilla. 2. Ponernos bajo el cuidado de un experto para recibir el alimento adecuado. 3. Ser tierra fértil y producir.
 
Si los pasos 1 y 2 se han cumplido gracias a tu familia, tu educación, tu iglesia, etc. No existe ninguna razón para que no estés cumpliendo con el paso 3. A menos que seas mala tierra, porque en ti haya egoísmo, mezquindad o indolencia.
 
No te lo tomes a la ligera. No somos entes independientes. Formamos parte del plan maestro de Dios y debemos tomar nuestro lugar en el ciclo general. Debes producir para beneficio de otros al igual que otros han producido para tu beneficio. Esto aplica igualmente a aspectos materiales y espirituales.
 
Mateo 13:3-9,18-23
Entonces se puso a hablarles de muchas cosas por medio de parábolas. Les dijo: Un sembrador salió a sembrar. Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; esa semilla brotó pronto, porque la tierra no era muy honda; pero el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó. Otra parte de la semilla cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio buena cosecha; algunas espigas dieron cien granos por semilla, otras sesenta granos, y otras treinta. Los que tienen oídos, oigan. Escuchen, pues, lo que quiere decir la parábola del sembrador: Los que oyen el mensaje del reino y no lo entienden, son como la semilla que cayó en el camino; viene el maligno y les quita el mensaje sembrado en su corazón. La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y lo reciben con gusto, pero como no tienen suficiente raíz, no se mantienen firmes; cuando por causa del mensaje sufren pruebas o persecución, fallan. La semilla sembrada entre espinos representa a los que oyen el mensaje, pero los negocios de esta vida les preocupan demasiado y el amor por las riquezas los engaña. Todo esto ahoga el mensaje y no lo deja dar fruto en ellos. Pero la semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje y lo entienden y dan una buena cosecha, como las espigas que dieron cien, sesenta o treinta granos por semilla.
 
Lucas 19:12-26
Les dijo: Había un hombre de la nobleza, que se fue lejos, a otro país, para ser nombrado rey y regresar. Antes de salir, llamó a diez de sus empleados, entregó a cada uno de ellos una gran cantidad de dinero y les dijo: Hagan negocio con este dinero hasta que yo vuelva. Pero la gente de su país lo odiaba, y mandaron tras él una comisión encargada de decir: No queremos que este hombre sea nuestro rey. Pero él fue nombrado rey, y regresó a su país. Cuando llegó, mandó llamar a los empleados a quienes había entregado el dinero, para saber cuánto había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: Señor, su dinero ha producido diez veces más. El rey le contestó: Muy bien; eres un buen empleado; ya que fuiste fiel en lo poco, te hago gobernador de diez pueblos. Se presentó otro y dijo: Señor, su dinero ha producido cinco veces más. También a este le contestó: Tú serás gobernador de cinco pueblos. Pero otro se presentó diciendo: Señor, aquí está su dinero. Lo guardé en un pañuelo; pues tuve miedo de usted, porque usted es un hombre duro, que recoge donde no entregó y cosecha donde no sembró. Entonces le dijo el rey: Empleado malo, con tus propias palabras te juzgo. Si sabías que soy un hombre duro, que recojo donde no entregué y cosecho donde no sembré, ¿por qué no llevaste mi dinero al banco, para devolvérmelo con los intereses a mi regreso a casa? Y dijo a los que estaban allí: Quítenle el dinero y dénselo al que ganó diez veces más. Ellos le dijeron: Señor, ¡pero si él ya tiene diez veces más! El rey contestó: Pues les digo que al que tiene, se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará.
 
Hebreos 6:7-12
Son como la tierra que bebe la lluvia que cae en abundancia sobre ella: si da una cosecha útil a los que la trabajan, recibe la bendición de Dios; pero si da espinos y cardos, no vale nada; cae bajo la maldición de Dios, y finalmente será quemada. Pero aunque hablamos así, queridos hermanos, estamos seguros de que ustedes se encuentran en el primer caso, es decir, en camino de salvación. Porque Dios es justo, y no olvidará lo que ustedes han hecho y el amor que le han mostrado al ayudar a los del pueblo santo, como aún lo están haciendo. Pero deseamos que cada uno de ustedes siga mostrando hasta el fin ese mismo entusiasmo, para que se realice completamente su esperanza. No queremos que se vuelvan perezosos, sino que sigan el ejemplo de quienes por medio de la fe y la constancia están recibiendo la herencia que Dios les ha prometido.
 
 
Los versículos de la Biblia citados, son de la versión: Dios Habla Hoy.
 
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