martes, 31 de julio de 2012

Salmos 25:4-10

Señor, hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas. Encamíname en tu verdad, ¡enséñame!
Tú eres mi Dios y Salvador; ¡en ti pongo mi esperanza todo el día!
Acuérdate, Señor, de tu ternura y gran amor, que siempre me has mostrado; olvida los pecados y transgresiones
que cometí en mi juventud.
Acuérdate de mí según tu gran amor, porque tú, Señor, eres bueno.
Bueno y justo es el Señor; por eso les muestra a los pecadores el camino.
Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña su camino.
Todas las sendas del Señor son amor y verdad para quienes cumplen los preceptos de su pacto.

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