miércoles, 25 de mayo de 2011

¡Entonces Seré Feliz!

Seguramente alguna vez has pensado: ¡Cuando logre lo que quiero entonces si seré feliz! Por ejemplo: Seré feliz, cuando me gradúe, cuando consiga empleo, cuando me case, cuando me divorcie, cuando tenga mi hijo, cuando mis hijos se casen, cuando me compre la casa, cuando tenga mi propia empresa, cuando sea rico, cuando retire. Cuando logre eso que tanto anhelo, entonces si seré feliz.

 

Sin embargo, tarde o temprano entenderemos que no hay ninguna meta que nos haga realmente felices. Las metas y los logros son una manera excelente de manejar la vida y progresar, pero no son la fuente de la felicidad y por eso hay tanta gente exitosa infeliz.

 

La verdadera felicidad en la vida no está en los que logremos afuera, sino en lo que logremos adentro y más específicamente, en nuestra capacidad de amar. Entonces la felicidad no será el resultado de lograr una meta, sino que la tendremos cada día mientras trabajamos para lograrla y nuestra felicidad será independiente del logro de esa meta.


La pregunta es ¿Cómo logramos que nuestra felicidad dependa de nuestra capacidad para amar y que brote de dentro de nosotros? Lo logramos cuando comprendemos que nuestro ser no está completo sino está en una perfecta relación personal con nuestro Padre celestial y como Dios es amor, Él nos llenará con Su Amor.


Tu felicidad no depende de metas logradas, sino del amor que brota de ti, para tocar a otros.

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