Las únicas personas que conozco que no tienen problemas están en cementerios. Todo ser viviente pasa por dificultades. Así es la vida. Quizá no lo creas, pero, ¡es posible que la mayoría de tus problemas te resulten beneficiosos! Porque cuando se nos pone a prueba cobramos vida. Las exigencias físicas pueden fortalecernos. El esfuerzo mental y emocional puede volvernos tenaces y de carácter fuerte. Las pruebas espirituales pueden ayudarnos a tener fe, fuerza de carácter y fidelidad.
Dios no quiere que seamos plantas de invernadero, sino robles curtidos por tormentas; no dunas arrastradas por la menor ráfaga de viento, sino rocas graníticas que soporten las borrascas más feroces. Esta vida no es fácil: Tenemos un cuerpo frágil en relación con las agresiones externas posibles. Aunque nuestra mente es asombrosamente poderosa parece estar limitada por nuestros miedos, temores, aprehensiones e incredulidad, debido a nuestras experiencias pasadas y Dios puso Su Espíritu en nosotros pero nuestra carne conspira constantemente contra el discernimiento de Su Espíritu. Por esas razones la vida no es fácil.
Por supuesto que Dios tiene el poder para cambiar todo eso, pero este es su diseño porque la realidad que vivimos en esta vida no es tan real como nos parece. Es solo un ensayo y una prueba para poder acceder a la verdadera vida sobrenatural que viene despues de esta.
¿Has visto lo estricto que es un entrenador con un atleta que va a una competencia difícil? ¿Has observado la disciplina que un sargento aplica a su pelotón cuando lo prepara para la guerra? Dios sabe lo difícil que es la vida y nos quiere preparar para lograr vencer, salir triunfantes y poder llegar a donde Él nos quiere tener.
Lógicamente, a nadie le gusta la adversidad que suele tomarnos por asalto y asestarnos golpes en nuestros puntos más vulnerables. Pero si tienes problemas, no te preocupes, di para tus adentros: ¡Otra oportunidad de superarme! Lo que con frecuencia nos parece absurdo e irracional, para Dios tiene mucho sentido. Él tiene un designio en cada dolor que nos manda o que permite en nuestra vida y podemos contar con que quiere que sea para nuestro provecho. Dios escribe derecho sobre renglones torcidos. De manera perfecta Sus planes siempre se cumplen.
La personalidad que tenemos y nuestro carácter es el resultado de las circunstancias y experiencias que hemos vivido. Sin problemas nos secamos, seríamos personas vacías y no soportaríamos las presiones de la vida. Recuerda que la presión transforma el carbón en diamante. De una cosa podemos tener certeza: para el hijo de Dios, todo dolor tiene significado; toda adversidad es provechosa. La falta de fe te engañará y analizar es vano; Dios sabe lo que hace, y todo lo hará. Pero también puedes tener seguridad de que en los momentos más difíciles velará por ti y te acompañará.
Juan 16:33
Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.
Mateo 8:23-27
Jesús subió a la barca, y sus discípulos lo acompañaron. En esto se desató sobre el lago una tormenta tan fuerte que las olas cubrían la barca. Pero Jesús se había dormido. Entonces sus discípulos fueron a despertarlo, diciéndole: ¡Señor, sálvanos! ¡Nos estamos hundiendo! Él les contestó: ¿Por qué tanto miedo? ¡Qué poca fe tienen ustedes! Dicho esto, se levantó y dio una orden al viento y al mar, y todo quedó completamente tranquilo. Ellos, admirados, se preguntaban: ¿Pues quién será este, que hasta los vientos y el mar lo obedecen?
Mateo 14:25-32
A la madrugada, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua. Cuando los discípulos lo vieron andar sobre el agua, se asustaron, y gritaron llenos de miedo: ¡Es un fantasma! Pero Jesús les habló, diciéndoles: ¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo! Entonces Pedro le respondió: Señor, si eres tú, ordena que yo vaya hasta ti sobre el agua. Ven, dijo Jesús. Pedro entonces bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Jesús. Pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y como comenzaba a hundirse, gritó: ¡Sálvame, Señor! Al momento, Jesús lo tomó de la mano y le dijo: ¡Qué poca fe tienes! ¿Por qué dudaste? En cuanto subieron a la barca, se calmó el viento.
Jeremías 18:16
El Señor se dirigió a mí, y me dijo: Baja a la casa del alfarero y allí te comunicaré un mensaje. Yo, Jeremías, bajé y encontré al alfarero trabajando el barro en el torno. Cuando el objeto que estaba haciendo le salía mal, volvía a hacer otro con el mismo barro, hasta que quedaba como él quería. Entonces el Señor me dijo: ¿Acaso no puedo hacer yo con ustedes, israelitas, lo mismo que este alfarero hace con el barro? Ustedes son en mis manos como el barro en las manos del alfarero. Yo, el Señor, lo afirmo.
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