martes, 12 de mayo de 2009

Un Mundo Virtual

Un mundo virtual tiene existencia aparente, pero no es real. La realidad virtual tiene la virtud de representar escenas que dan la sensación de su existencia real. Sin embargo, no existen. Para los que hemos jugado video juegos y hasta nos hemos puesto un casco de realidad virtual, comprendemos aunque sea vagamente lo que puede ser un mundo virtual.

La noticia que les tenemos es que vivimos en un mundo virtual. Todo lo que vemos, tocamos y vivimos, no es real ni definitivo, es únicamente un espejismo, un mundo virtual. Es muy fácil dejarse llevar por lo que ven nuestros sentidos, pero lo aparente no es real. Si todo lo físico pasa y lo que es espiritual dura para siempre, ¿Cuál es el mundo real? ¿El físico o el espiritual?

Todo lo que vemos, escuchamos, olemos, gustamos y tocamos, pasará y quedará atrás como el juego, después que nos quitamos el casco de realidad virtual y entonces quedaremos en el mundo real, espiritual. Cuando estemos viviendo la vida espiritual, todo lo que vivimos en el mundo material, quedará sin importancia, olvidado, irreal, virtual.

No podemos salirnos del mundo virtual antes de tiempo. Todos tenemos que esperar hasta que termine. Cuando diga: “Game Over”, “Juego Terminado”. En ese momento salimos del juego y volvemos en la realidad de donde venimos. Nunca olvidemos que lo que estamos viviendo no es real. Nada de lo que nos ofrece este mundo virtual y efímero puede llenarnos, ni hacernos verdaderamente felices.

Solamente la vida en el mundo real y espiritual, puede llenarnos y darnos la verdadera felicidad. Muchos no comprendemos a Jesús, porque nunca habló del mundo virtual y material, sino del real y espiritual. Enfoquemos nuestra mente en lo que nuestro Señor Jesucristo dijo y no seamos confundidos por las falsas promesas de este mundo virtual.

Juan 3:1-17
Había un fariseo llamado Nicodemo, que era un hombre importante entre los judíos. Este fue de noche a visitar a Jesús, y le dijo: Maestro, sabemos que Dios te ha enviado a enseñarnos, porque nadie podría hacer los milagros que tú haces, si Dios no estuviera con él. Jesús le dijo: Te aseguro que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le preguntó: ¿Y cómo puede uno nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso podrá entrar otra vez dentro de su madre, para volver a nacer? Jesús le contestó: Te aseguro que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de padres humanos, es humano; lo que nace del Espíritu, es espíritu. No te extrañes de que te diga: Todos tienen que nacer de nuevo. El viento sopla por donde quiere, y aunque oyes su ruido, no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así son también todos los que nacen del Espíritu. Nicodemo volvió a preguntarle: ¿Cómo puede ser esto? Jesús le contestó: ¿Tú, que eres el maestro de Israel, no sabes estas cosas? Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos, y somos testigos de lo que hemos visto; pero ustedes no creen lo que les decimos. Si no me creen cuando les hablo de las cosas de este mundo, ¿cómo me van a creer si les hablo de las cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo; es decir, el Hijo del hombre. Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre tiene que ser levantado, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.

Juan 6:63
El espíritu es el que da vida; lo carnal no sirve para nada. Y las cosas que yo les he dicho son espíritu y vida.


Los versículos de la Biblia citados, son de la versión: Dios Habla Hoy.

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